Contratar sin volverte un pulpo | Gabriela Quiñonez
GQ
Gabriela Quiñonez
Guía de cinco pasos

Contratarsin volverte un pulpo

Lo que hay que armar antes, durante y después de sumar a alguien, para que esa persona resuelva sin correr a buscarte.

Empecemos por lo incómodo.

Estos no son pasos para contratar. Son los pasos para que contratar sirva.

Sumar a alguien es la parte fácil y es la que todo el mundo hace primero. Lo que decide si respiras o si te ahogas más es lo que está armado alrededor de esa persona el día que llega.

Si haces estos cinco pasos y al final decides no contratar todavía, igual saliste ganando: tu oficina quedó ordenada. Al revés no funciona.

Paso 01

Antes de buscar a nadie, mira dónde se te va el día

Durante tres días, cada vez que hagas algo, anótalo en una línea. Sin bonito, sin orden, en el teléfono mismo. Solo qué hiciste y como cuánto te tomó.

Al tercer día vas a ver una cosa que no esperabas: lo que te tiene ahogado casi nunca es el trabajo técnico. Son los pedacitos. Contestar lo mismo, buscar un papel, decirle a alguien qué hacer, revisar lo que ya hiciste una vez.

Si contratas sin esta lista, vas a contratar para lo que crees que te ahoga, y esa persona va a terminar haciendo lo mismo que tú, al lado tuyo.

Si esto se te hace difícil, esa dificultad ya es la respuesta: significa que tu día no tiene forma, y una persona nueva no le va a dar forma por ti.
Paso 02

Escoge qué vas a soltar, y suéltalo completo

Aquí está el error que convierte a todo el mundo en pulpo: se delegan pedazos.

Le dices que llame a los clientes, pero tú decides a cuáles. Le dices que arme el archivo, pero tú revisas cada uno. Un pedazo siempre vuelve a ti, porque le falta la parte de decidir.

Un proceso completo no vuelve. Recibir al cliente, tomarle los datos, decirle qué papeles trae y ponerle la cita, de principio a fin, es una sola cosa que se va de tu mesa y no regresa.

Escoge una sola. La que más se repite en tu lista de los tres días.

Prueba rápida: si al soltarlo tú todavía tienes que aprobar algo en el medio, no lo soltaste. Lo prestaste.
Paso 03

Escríbelo antes de contratar, no después

Todo el mundo contrata primero y explica después, sobre la marcha, en medio de la temporada. Por eso no funciona.

Agarra el proceso que escogiste y escríbelo en tres partes:

La respuesta. Qué se hace, paso por paso, como si se lo dejaras a alguien que empieza mañana.

El límite. Hasta dónde puede decidir sin preguntarte. Este es el que casi nadie escribe, y es el que evita el noventa por ciento de las preguntas.

La excepción. En qué casos sí te tiene que buscar. Sin esto, o te preguntan todo, o deciden cosas que no debían.

Si no puedes escribir el proceso, todavía no lo puedes delegar. No es que te falte gente. Es que eso solo existe en tu cabeza.
Paso 04

Contrata para el proceso, no para que te ayude

Cuando pides ayuda genérica, recibes a alguien que espera instrucciones. Y dar instrucciones todo el día es exactamente lo que te tiene ahogado.

Di qué proceso completo va a llevar esa persona, y que va a tener por escrito cómo se hace y hasta dónde puede decidir. Eso solo ya te cambia quién se postula.

Y la prueba antes de decidir es simple: dale el documento que escribiste y ponle un caso real de tu oficina, de los normales. No le expliques nada.

Si con el papel en la mano lo resuelve, tu documento sirve y la persona sirve. Si te pregunta cinco cosas, no falló la persona. Falló el documento, y todavía estás a tiempo de arreglarlo.

Esa prueba te dice más que cualquier conversación, y te lo dice antes de que sea tarde.
Paso 05

Las dos primeras semanas, la regla de no responder

Aquí es donde casi todo el mundo vuelve a ser pulpo, y pasa rapidísimo.

La persona llega, te pregunta algo, tú se lo respondes porque es más rápido, y sin darte cuenta ya volviste a ser la cabeza de todos los brazos.

La regla es esta: cada vez que te pregunten algo que ya está en el documento, no lo respondes, los mandas al documento. Y cada vez que te pregunten algo que no está, no lo respondes tampoco: lo escribes en el documento, y después los mandas ahí.

Se siente feo. Se siente que estás siendo dura cuando podrías resolverlo en diez segundos. Pero cada pregunta que respondes de boca se va a repetir, y cada pregunta que escribes no se repite nunca más.

En dos semanas de hacer esto, el documento queda completo y las preguntas se caen solas. Ese es el momento en que dejas de ser pulpo.
Lo que sigue

Un proceso escrito es uno. Tu oficina tiene como quince.

Estos cinco pasos te sacan del pulpo para una sola cosa: la que escogiste soltar. Y esa primera vez es la más difícil, así que si la haces completa ya sabes hacerlo.

Lo que viene después es repetirlo, y ahí aparece la pregunta de verdad: cuáles procesos, en qué orden, y cómo se conectan entre ellos para que la oficina camine sin ti y no solo un pedacito.

Lo que esta guía no resuelve

No te dice cuál proceso soltar primero según cómo está tu negocio hoy, ni qué hacer cuando el que se ahoga no eres tú sino la persona que ya contrataste.

Eso depende de tus servicios, de tu temporada y de quién tienes al lado.

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